4. Porís de la Candelaria.
Desde la localidad de Tijarafe se desciende por una vertiginosa carretera, primero de asfalto y posteriormente cementada, al lugar más pintoresco que ver en La Palma. El Porís de la Candelaria representa la belleza de lo insólito y de lo imposible. Un pueblo guardado en el interior de una cueva marina y amoldado a las formas de la roca creando una estampa diríamos que única en el mundo.
Hace casi un siglo, algunos vecinos de Tijarafe decidieron colonizar esta cueva construyendo pequeñas casas encaladas que sirvieran como retiro para los fines de semana y el verano. Viviendas diminutas, algunas de dos pisos, pero con tan poco espacio que muchas de ellas tienen el salón de casa en el exterior. Los más afortunados gozan de una pequeña parrilla donde asar carne o pescado fresco. Además, el Porís está dotado de accesos al mar con sus correspondientes escaleras para que vecinos y visitantes se refresquen en unas aguas cristalinas ideales para hacer esnórquel.
Conviene
madrugar para que la carretera no se convierta en una romería que dificulte
todavía más su tránsito. Una vía que en algunos tramos es casi una pared y que
concluye en un aparcamiento donde dejaremos el vehículo para hacer los últimos
metros caminando.



Hermoso lugar, pero mucho pateo pfff
ResponderEliminarEs mejor ir por mar....por tierra hay que caminar demasiado....muuucchhhaaaasssss escaleras....Pero hermoso...
ResponderEliminar